No quiero dejar pasar en un blog sevillistas como es el mío el
hecho de la despedida del mejor portero que ha tenido el Sevilla en su historia.
Cierto es y no lo oculto que llevo pensando y exponiéndolo
en mis comentarios que lleva dos temporadas que su rendimiento no me convencía.
Y me resultaba difícil esa critica, pero a mi lo único que
me ciega es el Sevilla.
Pero lo mismo que no se me cayeron prendas en dudar de su
nivel, tampoco he tenido dudas del agradecimiento eterno que le tendré a uno de
los jugadores más importantes del club en sus 107 años de existencia. A pesar
de que es de dominio público las acusaciones que en los últimos años se han
vertido sobre su falta de compañerismo. Algo de lo que no tengo la certeza de
que sean ciertas. Incluso me inclinaría más a que no lo sean.
Pero eso es algo que se me escapa por desconocimiento de la
verdad.
Lo cierto es que todo el sevillismo está en la obligación de
despedir a Andrés Palop como se merece, que no es otra que con los mayores
honores de los más grandes.